lunes, 8 de junio de 2009

Destornillando mi cuerpo



Tomé un destornillador con la intención de desenroscar los tornillos que unen las extremidades de mi cuerpo. La mano derecha desarmaba el brazo izquierdo y lo vi como caía al suelo. Al verme inútil con la misma mano lo coloque en la boca y está ejerciendo movimientos semicirculares trataba de desarmar al resto de mi cuerpo. A medida que caían mis miembros me sentía tan incompleto al ver tan solo el dorso que fue lo único que quedo de mí que fue ahí donde descubrí lo grande que es el cerebro.

Algo distinto experimente en este intento, cuando comencé a pensar por las extremidades que estaban en el suelo.
La mano derecha pensaba en escribir, mientras la izquierda trataba de buscar lápiz y el papel, los dedos se movían como escribiendo en el teclado de la computadora, las piernas se doblaban como intentando sentarse. Cada uno por su lado pero ejecutando las ordene del cerebro que es el que maneja al cuerpo.

Lamentablemente todo era inútil, ya el cuerpo estaba deshecho y cada miembro se encontraba tirado ineptos en el suelo.
Cuando desperté del sueño le di gracias a Dios por ser tan bueno y darle un ayudante al cerebro para ejecutar lo que mande.


Definitivamente el ser humano es una creación perfecta!

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